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¿Mejor Plata de Ley 925mm o acero quirúrgico e inoxidable?

Lo cierto es que no hay respuesta a esta pregunta que tanto nos hacemos a la hora de escoger una joya. Son materiales que a priori parecen iguales o muy similares y, sin embargo, no pueden ser más distintos.
Para decantarse por un material u otro, primero debemos analizar cuales son nuestras necesidades y qué uso pretendemos darle a la joya en cuestión: uso diario, una pieza más delicada y elegante para ocasiones puntuales, que no se “ponga feo” con el tiempo, etc.

ACERO INOXIDABLE

Si en algo destaca este material es en su extrema resistencia. Se trata de una aleación noble descubierta por el hombre con una notable dureza, capaz de mantenerse inalterable frente a agentes externos y al paso del tiempo. No sufre corrosiones ni se oscurece a medida que se le va dando uso. Además, es frecuente la venta de joyas fabricadas en acero gracias a que no produce alergias de ningún tipo, un problema frecuente entre la población. Tanto es así que hasta se utiliza a niveles médicos y quirúrgicos.
Es muy fácil de limpiar y mantener sin necesidad de excesivos cuidados.

PLATA DE LEY 925MM

Siendo de origen natural y considerada metal precioso, podemos decir que no es un material “puro”. La plata de primera ley 925mm está formada por un 92,5% de plata y un 7,5% de otro material (cobre, la mayoría de las veces). Esto se debe a su escasa rigidez, lo que hace necesaria la mezcla con otro metal para que pueda perdurar en el tiempo.
A diferencia del acero, las joyas de plata necesitan ser limpiadas con frecuencia por su tendencia a oscurecerse y guardadas individualmente para evitar roces y enganches con otros elementos.
Pero si algo bueno tiene la plata frente al acero es su brillo y suavidad, haciendo de ella un elemento mucho más llamativo y sutil, además de que su peso es mucho más liviano.

Existen diferentes métodos para saber si la plata es auténtica:

– Prueba a limpiarla con un paño para plata; si deja manchas negras, es plata.
– Vierte una pequeña gota de lejía en la pieza y verás como se oxida. Después límpiala y si sale sin problemas, es original. En caso de que persista el óxido, la plata será de menor validez.
– Pon un cubito de hielo sobre la pieza y observa: si el hielo se derrite rápidamente, es plata.
– Si acercas un imán a tu joya y esta se adhiere al mismo, apenas tendrá un pequeño porcentaje de plata.

Como todo, cada cosa tiene sus partes buenas y sus no tan buenas, pero cualquiera de las dos opciones será acertada, siempre y cuando tengas claro que cualidades buscas en tu futura joya.